miércoles, 16 de enero de 2008

Vitoria-Gasteiz

Vitoria-Gasteiz es la capital administrativa del País Vasco, y es la ciudad en la que el que escribe vino a nacer allá por los años 80. Es una ciudad rara. Sí, rara. La mayor parte de mi vida la he pasado en ella, y todavía no la entiendo.

¿Qué clase de ciudad es Vitoria? La Wikipedia no nos va a solucionar nada. Más o menos, ya os lo puedo decir yo. Tiene 230.000 habitantes, mucho espacio verde por habitante, una de las natalidades más bajas del mundo, Michelín, Mercedes, medio aeropuerto importante (sí, medio, se supone que juntando el volúmen de pasajeros que maneja el de Bilbao y el volumen de mercancías que mueve el de Vitoria, entre los dos hacen un aeropuerto importante), centros comerciales que oscilan entre lo grande y lo excesivo, y poca cosa más. Hace mucho frío, está en medio de un enorme patatal llamado “llanada alavesa”, y se acabó. Todos estos datos no me solucionan nada. ¿Qué clase de ciudad es Vitoria?

¿Es grande o pequeña? ¿Es cerrada o abierta? ¿Es de derechas o de izquierdas? ¿Es nacionalista o “españolista” o ambas o ninguna? ¿Es política o apolítica? ¿Es republicana o monárquica? ¿Es taurina o antitaurina? ¿Es obrera o es burguesa? ¿Es conservadora o progresista? ¿Es moderna o antigua? ¿Es sosa o salada? ¿Es aburrida o divertida? ¿Es anodina o tiene personalidad? ¿Cuál es el estereotipo del vitoriano? Y lo más importante, ¿por qué tiene tan elevadas tasas de personajes curiosos, por no decir de frikismo? No lo digo por decir, estos son algunos de sus hijos predilectos más recientes:

Juanito Oyarzabal, el subidor de ochomiles que más ochomiles ha subido. Le da igual haber perdido ya todos los dedos de los pies, él sigue a lo suyo. Iker Jiménez, referente ineludible del periodismo paranormal. Raúl Fuentes, aquel que cantaba lo de “hace tanto que sueño su bocaaaa...”, sin más comentarios. Juanma Bajo Ulloa, director de, entre otras cosas, Airbag, y que últimamente intenta rodar la película de El capitán Trueno. Karra Elejalde, compañero de fatigas del anterior, actor y director de Año Mariano y Torapia. Unax Ugalde, mero yogurín al que cito sólo porque me hace gracia su nombre (me recuerda a “el anax...”). Tinieblas González (nombre que aparece en su DNI), nacido en Galicia pero nacionalizado vitoriano, director de cortos y, próximamente, de largos, y gótico militante. José Antonio Cotrina, escritor de narrativa fantástica y ciencia-ficción. Álvarez Rabo, dibujante encapuchado de cómics políticamente incorrectos. Mauro Entrialgo, también dibujante de comics, creador de Ángel Sefija o Herminio Bolaextra, y cuya obra más conocida es “Cómo ser un auténtico Hijo de Puta”. Además, Vitoria es la ciudad que engendró grupos musicales tales como Soziedad Alkoholika, Cicatriz en la Matriz, Potato, Betagarri, Segismundo Toxicómano, Hertzainak... esos que yo me acuerde así, sin pensarlo mucho.

Estamos hablando de una ciudad que se enorgullece de celebrar una carrera de burros, sí, de burros, en su plaza más elegante. Una ciudad que hace ocho siglos diseñó una iglesia con el culo, consiguiendo obtener, tras mucho esfuerzo, la catedral peor construida de Occidente, y que además ha conseguido que todo esto sea una atracción turística excepcional, con Ken Follet haciéndole la propaganda por todo el mundo. Una ciudad que subvenciona borrachos profesionales para animar las calles (véase “blusas”). En definitiva, una ciudad que, visto lo visto, no puede ser un sitio muy normal. Todo esto me lleva a pensar que tal vez no sea una ciudad tan anodina... o tal vez sólo una ciudad tan anodina podría haber creado, por pura reacción, esa masa de orgullosos anormales (en el mejor sentido de la palabra anormal, claro, el que se sale de la norma).

Tal vez sea que yo me he movido en círculos excesivamente frikis durante toda mi vida, y me piense que el resto del mundo, incluida mi ciudad, es igual de rarito. No lo sé, tal vez estoy cargado de ídolos al estilo Francis Bacon y veo una realidad deformada. En cualquier caso, siempre me quedará la demostración científica de que todos los vitorianos son excepcionales, elaborada por otro ilustre vitoriano de pro.

1 comentario:

Jorge dijo...

Lo mejor para conocer una ciudad es visitarla. Os dejo una recomendación. Un apartamento para estancias en pleno centro de la ciudad y muy bonito. Podéis verlo aquí http://ondoloinvitoria.com